¿CÓMO
MANEJAR LA IRA?
Universidad Espiritual Mundial Brahma Kumaris
Este Articulo en formato .doc
“Cuando uno procura controlar la ira,
muchas veces se siente como si estuviera impidiendo que un volcán haga
erupción. Uno se siente en un terremoto y explota de todas formas, por lo
que es importante entender que uno perdió el poder de controlar y está
creando una conmoción interna. En ese momento, uno no sabe lo que es
correcto, uno se encuentra en una confusión total. Por ello, es más fácil
controlarse antes de la explosión”.
“Por lo
general, no tenemos control incluso sobre nuestra propia cabeza. ¿Cómo
vamos a tener control sobre la ira? si cuando me digo a mí mismo: ‘pensá
pensamientos bonitos’, mi mente piensa: ‘qué tontería, pensamientos
bonitos ¿para qué?’. Es así como reaccionamos, especialmente cuando
estamos enojados”.
El problema no es la vida diaria, sino es la
forma de vivir nuestra vida diaria. ¿Cuál es la diferencia entre un ser
iluminado y un ser ordinario? Es su forma de vivir la vida diaria, pero
tiene el mismo número de segundos diarios. Todos tenemos la misma
cantidad de segundos, pero el eje está en la elección de cómo decido
vivir cada uno de estos segundos”.
“Uno se tiene que conocer a sí mismo,
conocer sus necesidades y darse el espacio para poder estar a gusto. Es
importante tomar la responsabilidad del propio bienestar y ya no culpar a
nadie más”.
¿
Por qué nos enojamos con quienes más amamos?
Uno
se enoja con quienes más ama porque siente que esas personas son las que
tienen más poder sobre uno mismo. Las personas a las que no amamos, como
no tenemos una relación cercana con ellas, nos pueden insultar, porque
los miramos simplemente con la idea de que “están cansados o
aturdidos”.
En
cambio, cuando la que se enoja con nosotros es una persona a la que
conocemos y queremos, como tenemos la expectativa de que nos trate bien,
de que nos hable de una manera determinada, etc. entonces le ponemos
condiciones que la persona nunca va a poder cumplir.
Frecuentemente,
a la gente que queremos la encadenamos en deseos que, de hecho, nos
encadenan a nosotros mismos.
Al sentirnos así,
¿qué pasa?: No nos gusta,
no nos gusta sufrir. Nadie jamás va a cumplir con todas las expectativas
que yo tengo, entonces ¿por qué yo voy a encadenar a alguien a
esperanzas locas mías?
Es
muy importante entender que muy a menudo nosotros mismos estamos llenos de
inseguridades y cuando las sentimos queremos que venga alguien y nos diga:
“sos el mejor, sos la más bonita, etc…”
Pero, cuando nos lo dicen porque lo hemos pedido a veces pensamos
que no es la verdad y, de alguna manera, nos afecta el orgullo y nos
sentimos mal.
En
tus propias relaciones, ¿cuando sentís que hay alguien que te pide algo
insistentemente ¿Se lo querés dar?
Seguramente no, porque uno no quiere dar por obligación.
Cuando
uno procura controlar la ira, muchas veces se siente como si estuviera
impidiendo que un volcán haga erupción. Uno se siente en un terremoto y
explota de todas formas, por lo que es importante entender que uno perdió
el poder de controlar y está creando una conmoción interna. En ese
momento uno no sabe lo que es correcto, uno se encuentra en una confusión
total. Por ello, es más fácil controlarse antes de la explosión.
Cuando
empecés a sentir el menor indicio de irritación pregúntate: ¿Por qué
tengo irritación? En aquel
momento es muy importante reconocerlo: estoy gritando, estoy irritado
porque ése es el momento en el que podés cambiar.
Habitualmente,
cuando estamos irritados o frustrados es porque teníamos una expectativa
y no se cumplió. Si yo en vez de culpar a la persona que no cumple con
mis expectativas me pregunto a mí mismo: ¿por qué creé esta
expectativa? entonces puedo controlar la ira aceptando el hecho de estar
pendiente de mí mismo, de la creación interna y de la relación que
estoy estableciendo.
Es
esencial que nos hagamos cargo de nuestra sensibilidad propia, porque,
usualmente, es ahí cuando empieza el problema.
Por
ejemplo, ¿por qué yo siento que alguien tiene que cambiar? ¿Le castigo
por ello? ¿Ya no le hablo? ¿Corto o me aíslo de esa persona? ¿Tiene
sentido esta actitud de ser violento, agresivo o injusto porque esa
persona no es como yo quiero? Tenemos que estar muy atentos para poder
expulsar estas cosas, a las cuales consideramos “malas”, de nuestras
actitudes y reacciones.
Como
solución, existen dos etapas que se pueden utilizar una tras la otra.
La primera es el silencio. El silencio que emerge de la concentración
profunda hacia el interior, ya que éste fortalece tu personalidad, la más
positiva y pura.
Esto
es extremadamente importante porque lo que ocurre es que uno no puede
aguantar ver lo que no es capaz de aceptar, debido a que hay un bicho
llamado ‘ego’ que no quiere
verlo, que no quiere aceptarlo, que no quiere ser así porque no desea
tener tal debilidad, tener tal carencia, tener tales actitudes o defectos.
Sin
embargo, no sirve decirle a la persona “usted tiene arrogancia” porque
se enoja. Si la persona no quiere ver su defecto y vos se lo decís estás
como ahorcándolo. Por ejemplo, la madre del drogadicto, muy a menudo, es
la última que se entera de que su hijo es drogadicto. Lo que sucede es
que ella no lo puede aguantar, su corazón de madre no sabe qué hacer.
Tenemos
que ver que hacia nosotros mismos somos iguales. Hay una parte de nosotros
que no aguanta ver partes de nuestra propia personalidad. Es por ello que,
mientras más uno practica el silencio y el amor propio, más puede
fijarse en que la debilidad es un pequeño problema superficial que yo
puedo curar.
No
obstante, si uno no tiene la práctica de estabilizarse en el amor propio
el problema que tengo invade toda mi persona y yo llego a ser el problema,
entonces no aguanto verlo. Es por eso que bebo alcohol, soy violento, me
pierdo en relaciones sin sentido, etc.
Lo
que es importante es volver a sentirnos a nosotros mismos internamente.
Por eso, el método ideal para esto es la auto-observación y la meditación.
Sin embargo, no proponemos una meditación de hablar o repetir un mantra,
no es que sea malo la oración, etc., todo es bueno. El método que
proponemos consiste en volver a centrarnos en nosotros mismos.
Porque
lo que pasa es que por ahora, no tenemos control incluso sobre nuestra
propia cabeza. Cómo vamos a tener control sobre la ira si cuando me digo
a mí mismo: ‘pensá pensamientos bonitos’, mi mente piensa: ‘qué
tontería, pensamientos bonitos ¿para qué?’. Es así como
reaccionamos, especialmente cuando estamos enojados.
A
pesar que somos nosotros mismos los que nos damos una tarea, ¿qué
hacemos? No sabemos cumplirla. Entonces, ¿qué decimos?: Ah, no puedo, no
puedo meditar, soy hiperactivo o no puedo estar en silencio, me da miedo.
Producimos excusas y excusas para no cambiar.
Es
importante aprender a focalizarse en sentimientos positivos sobre sí
mismo. Internamente somos capaces de hacer miles de cosas con nuestros
pensamientos, pero no tenemos creatividad, actuamos bajo impulsos. La
meditación es absolutamente lo contrario, es decirse internamente:
‘ahora quiero aprender, ahora me doy a la tarea y la hago’. Esto
permite construir un autodominio, una autosoberanía pues si yo no tengo
autosoberanía estoy en peligro de salirme de mi centro en cualquier
momento.
Hemos
tenido muchas carencias a lo largo de nuestra niñez, de nuestra vida,
sufrimos desde el vientre de nuestra mamá, luego en el kinder,
etc. Pero no debemos quedarnos conformes con ésto, porque es volver al
patrón de víctima y cuando me considero víctima en algún momento me
daré el derecho de explotar con ira por la injusticia que siento. Me diré
a mí mismo que es algo justificado y me convertiré en un agresor. Sin
embargo, somos capaces de cambiar. Más allá de eso, en mi ser hay un
potencial de paz pero por no tomar la responsabilidad interna hemos
seguido igual y no hemos cambiado.
Un
mecanismo para controlar los arranques de ira consiste en sentarse y darse
tiempo, antes de salir corriendo a nuestras numerosas tareas.
Cuando
uno ama a alguien, ¿qué hace? Lo quiere ver, le da tiempo, le da atención,
le da cariño. ¿Qué hacemos con nosotros mismos? Lo que sucede es que si
no me amo me trato mal y si me trato mal no respondo bien.
Entonces,
lo primero que hay que hacer antes de salir y correr por todas partes es
sentarse consigo mismo y darse un tiempo de calidad, todos los días. Esto
es muy importante.
El
jardín que emana de mí depende del tipo de agua y semillas que pongo.
Por ahora, estoy poniendo semillas de correr y salen semillas de correr.
Ponemos semillas de incertidumbre y ¿qué va a pasar? saldrán flores de
dudas y desconcierto. Lo que siembras internamente es lo que vas
cosechando internamente. Por eso, es muy importante ver qué es lo que
quiero en mi propia vida.
Por
lo general amamos cosas buenas. Entonces tenemos que permitirnos el lujo
de dárnoslas en vez de esperar a que nos las den. Pero, para ello tenemos
que hacernos un compromiso personal. Muy a menudo, si yo hago un compromiso
conmigo mismo no lo cumplo, porque somos la última persona en la lista de
nuestra propia atención. Nos ponemos siempre de últimos y por ello no
podemos cumplir bien con todo lo demás.
Lo
primero es darse tiempo a sí mismo, darle tiempo a su ser, a su corazón,
a su conciencia. Hay que ser capaz a cada instante de estar atento para no
alejarse demasiado del propio centro, porque cada vez que te alejás de tu
centro estás en peligro, ya que empezás a identificarte con algún rasgo
de personalidad que tenés pero que no sos vos y te volvés dependiente de
que te escuche la gente, de que te hagan caso, de que no te interrumpan o
de que te amen.
El
problema no es la vida diaria, sino es la forma de vivir nuestra vida
diaria. ¿Cuál es la diferencia entre un ser iluminado y un ser
ordinario? Es su forma de vivir la vida diaria, pero tiene el mismo número
de segundos diarios. Todos tenemos la misma cantidad de segundos, pero el
eje está en la elección de cómo decido vivir cada uno de estos
segundos.
Se
necesita muchísimo silencio. Lo importante es volver a amar la paz
realmente y empezar a desidentificarse de las muchas expectativas que
tenemos y aprender a ser felices por nosotros mismos. Esto es lo esencial,
porque controlar cuando ya el fuego está encendido es difícil.
Debemos entender que lo que va a salir del fuego se va a devolver,
comprendiendo que todo lo que yo estoy haciendo en una relación, todo lo
negativo, es un fuego violento que después dejará heridas y que
destruye.
Hay
que volver a tomar conciencia y aprender que tengo el derecho a ya no
sentir esta negatividad. Esto significa mucho más trabajo interno que
controlar el afuera en el último momento. Muchas veces, de alguna manera
dependemos de las circunstancias externas para sentirnos bien y felices y
eso nos enoja. Por eso, hay que volver a darse a sí mismo el derecho a
sentirse bien porque uno lo merece.
Todos
somos conciencias, somos energías de paz. Somos seres que nos
identificamos con el paso del tiempo a cosas temporales y limitadas y por
eso nunca llegamos a sentirnos a gusto. Pero la energía que es para mí
la energía original, es positiva.
Si
te preguntás: ¿Qué es lo que te gusta? ¿En qué pensás? En felicidad.
Es decir que esto tu corazón te dice que es lo natural. Eso es lo que
querés y cuando uno va condicionando su felicidad a cosas externas uno se
siente frustrado nuevamente. Entonces hay que aprender a no hacerlo más y
volver a sentirlo internamente.
Otro
método que ayuda mucho es escribir. Es decir, estar solo con uno mismo e
ir poniendo pensamientos que a uno le parecen creativos, que son bonitos,
que son de autoentendimiento. No pongamos aquellos pensamientos que son de
quejas como “pobrecito yo” sino pongamos pensamientos de reflexión
profunda como: ¿Por qué quiero cambiar?, ¿Qué siento qué es más
poderoso en mí?, ¿Cuáles son mis fortalezas, cuáles son mis
cualidades? Este ejercicio es como una autoobservación e introspección
positiva.
A
veces, alguien podría decir “yo no quiero estar en silencio”, lo cual
es muy gracioso porque es como decir “tengo hambre pero no quiero
comer”. No obstante, las personas tienen el derecho a tener hambre y no
querer comer porque estamos tan llenos de contradicciones que es
importante aceptarlas y no enojarse con ellas. Sin embargo es fundamental
hablarse a sí mismo todos los días y decirse “soy un ser de paz,
internamente tengo todo el potencial de paz que no conozco, que no suelo
utilizar, pero que tengo”.
Finalmente,
uno se tiene que conocer a sí mismo, conocer sus necesidades y darse el
espacio para poder estar a gusto. Es importante tomar la responsabilidad
del propio bienestar y así ya no culpar a nadie más.