MANEJO DE LAS CRISIS
Universidad Espiritual Mundial Brahma Kumaris
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¿Cómo
atravesar las crisis?
Existen diversos tipos de crisis: las emocionales, existenciales,
familiares, económicas, entre otras.
La palabra crisis implica que es una etapa transitoria, por lo
tanto, no es definitiva. Por ejemplo: reconocer que hay una crisis económica
implica que antes no había una situación así y que hay esperanza de que
no durará para siempre, sino no se llamaría crisis.
Cuando
hablamos de crisis, nos referimos a una situación diferente de la usual,
y si nos fijáramos que no va durar para siempre, ya estaría resuelta en
buena parte.
Una
gran parte del problema, es que tenemos el hábito de pensar que las
crisis durarán para siempre, que no terminarán y de esta manera nos
castigamos muy duramente haciendo verdadera esta idea errónea en nuestras
vidas.
Al
respecto, existe una expresión muy bonita que se les dice a las jóvenes
cuando un enamorado se va: “Pierdes uno, pero tienes diez por
encontrar”. Esta expresión se utiliza también cuando se ha quemado la
casa, etc. Es una sabiduría popular que nos enfrenta a un hecho que
generalmente nos conduce a la crisis: las pérdidas.
Cualquier
crisis nos afecta a nivel emocional y a nivel mental, pues generalmente no
sabemos sobrellevarlas, y los modelos que nos dan aquellos que nos rodean
no suelen ser muy buenos. Por ejemplo, si usted recuerda cómo su mamá
enfrentó alguna crisis, no es extraño que recuerde todo el sufrimiento
que experimentó.
Lo mismo pasa con las crisis a nivel de la salud.
Cuando
identificamos una crisis, el reflejo natural que se pone en marcha es:
“Qué voy a hacer”.
Inmediatamente sentimos miedo, perdemos esperanza y nos ponemos en
situación de derrota interna. Este sentimiento despierta en nosotros
todos los
recuerdos de las derrotas, de las crisis y de todos los problemas,
lo cual nos hace sentir incapaces e impotentes, perdiendo la creatividad,
la paciencia, el buen humor, la energía y las ganas de enfrentar la
situación.
Es
por ello muy importante vivir en el estado de ser un Observador
Desapegado, es decir, observar las situaciones y a las personas de forma
desapegada, sin esperar nada y sin juzgar o sentirse afectado,
desarrollando una buena actitud nueva.
Por
lo general cuando uno se siente mal es porque uno se siente inmerso,
atrapado en la situación, y no se comporta como un observador apegado.
El 90% de las veces cuando observamos empezamos a juzgar: “Qué
barbaridad, lo que hizo esta señora”, “Pobre, cómo piensa ese señor”.
Ante cualquier situación, empezamos a criticar, a rechazar, y esto
implica que no se toma la situación como una oportunidad, más bien se
tiende a destrozar.
Es
importante ver que una crisis es una situación crítica, y si sólo le
vemos su lado negativo se convierte en algo peor: “Esa señora siempre
es así”, “Ese señor siempre opinando”, “Ese otro me pone en
conflicto y siempre quiere pelear”.
Si yo voy al “campo de batalla” con este tipo de predisposición
mental, significa que tengo miedo, estoy molesto, estoy irritado
internamente, frustrado y listo para ver las cosas de forma negativa; y
puede ser que efectivamente esa persona sea así, pero mientras más lo
veo como un diablito, peor es la situación, porque estoy proyectando una
imagen de él tremendamente negativa, lo cual tiene un impacto.
Esto lo hacemos con las personas, los objetos y las situaciones:
juzgar y etiquetar.
Por
lo general, cuando ponemos etiquetas, no estamos en la disposición
mental, emocional ni afectiva de crear y de encontrar soluciones; estamos
en la posición mental de criticar, rechazar, patear y victimizarnos.
Frente
a la crisis lo más importante de contemplar es la actitud.
Cuando hablamos de crisis económicas se supone que el problema
tiene que ver sólo con lo material, pero siempre lo económico nos lleva
a lo familiar, a lo existencial y a lo emocional.
El
mundo en que vivimos no está lleno de árboles con manzanas de oro, en
las calles, por lo general, lo que vemos es basura, no diamantes. En
nuestro país (Costa Rica) donde la situación económica es muy difícil,
la mayor parte de los sueldos no son proporcionales con el costo de los
alquileres de las casas. Por ejemplo cuando uno va a hacer las compras uno
se pregunta cómo hace la gente para que el dinero les alcance, o cuando
uno va por las calles y ve el montón de carros nuevos, uno se pregunta cómo
hacen.
No es algo que se pueda entender muy claramente, ya que lo que
nuestros ojos ven no compagina con la situación económica actual.
Sin embargo, la conclusión es que la gente vive a crédito, lo
cual nunca es una buena idea, porque básicamente se colocan en una
situación de tensión, de peligro muy fuerte, en una posición donde se
está preparando la crisis, es decir, mientras más ingredientes pongamos
para la crisis, tiene más oportunidad de gestarse y de brotar.
Es muy importante que seamos capaces de entender esto y de no
juzgarnos.
Actualmente,
hay muchas familias que funcionan a crédito porque en sus mentes no
tienen otra opción, entonces no hay opción en la acción.
Aprender a ver las opciones, es aprender a ver nuestro mundo con
otros ojos para encontrar una solución que sea legal y que sea
inteligente, por lo que tiene que haber una disposición creativa, que nos
permita analizar cuáles son las verdaderas necesidades del mundo que no
se están cumpliendo, cuáles son las ideas que nadie ha tenido aún, cuáles
de mis talentos me gustaría usar, qué sería más convincente para que
me den trabajo, o para que compren mi idea, y si es factible.
Es
muy importante aprender a saber observar todas las alternativas y no
pensar que yo soy “pobrecita y no puedo”, o “qué voy hacer”,
porque ahí nos ubicamos en un lugar de perdedores, fracasados, y en
nuestra experiencia en la Universidad Brahma Kumaris, entre más confianza
tenemos en nosotros mismos, más amor hay en lo que se hace y más poder
de convencimiento existe.
Una
gran parte de la tarea es hacer que la gente tenga confianza en sí misma,
que tenga conciencia de nuevo de sus capacidades, de su valor, que
entienda que no es víctima y por lo tanto que no tenga una relación con
el mundo exterior desde este lugar, que no sea pasiva, que no diga “no
puedo”; estos cambios son realmente una cuestión de actitud que cada
uno tiene que desarrollar, que tiene que observar con cuidado.
En
el momento de la crisis, es muy importante no andar con el pensamiento de:
“yo soy pobre, yo no tengo, yo no puedo”, porque la realidad es que
todos nosotros, si nos ponemos la etiqueta de pobrecitos, nos lo creemos.
En el mismo sentido, es muy importante apreciar lo que uno tiene, ya que
en muchos países existe pobreza extrema, países en donde a algunos nos
ha tocado vivir y trabajar, y en donde es posible ver que los recursos,
bien utilizados duran mucho más.
Una
de las cosas acerca de las cuales estamos extremadamente convencidos en
nuestra Escuela, es de la importancia de no comer carne, y la gente que no
come carne ahorra un montón de dinero, también sabemos que existen
gastos que tenemos en nuestra vida diaria, que son inútiles, como comprar
muchos pares de zapatos cuando solo podemos usar un par a la vez. Cuando
nuestros recursos son limitados, sentimos mucha tensión económica,
entonces tendemos a comprar y a utilizar nuestro dinero con más
voracidad, es decir, a desear más de lo que podemos tener, es en estos
momentos en que es muy importante verificar todas nuestras actuaciones, y
mantener la dignidad para reconocer, quien soy, y que no soy tan pobre, ni
soy incapaz, sino que estoy pasando por una etapa donde tengo que aprender
a vivir con casi nada.
En
mi experiencia personal, las veces que he pasado situaciones económicas
muy difíciles, donde no tenía dinero, pude observar una Ley que es
extremadamente importante a nivel económico: mientras más damos más
recibimos. En ese período de pobreza, hubo gente que me ayudó aunque yo
no les pidiera nada, venían todos a la casa con comida y las facturas
pegadas en mi pared se desaparecían, y yo seguía teniendo luz y
agua.
Si
tu actitud es de generosidad la gente te va a devolver esa generosidad.
Hay una expresión muy hermosa en la India que dice: “si te hace
falta algo, dalo”. Nosotros los occidentales podemos pensar que es una
locura, pero más bien es una hermosa ley.
Existen muchos casos, en que esta ley ha funcionado.
Ahora
bien, pasemos al ámbito familiar.
La relación con nuestros familiares es muy interesante, pues ellos
conocen todos los “botones” que nos hacen reaccionar y además, son a
los que más amamos.
Se ha hecho costumbre en nuestro mundo pensar que amar significa
“sufrir”, es decir, si a alguien le sucede algo malo yo lloro por esa
persona, si ella está enferma yo me preocupo, si ella es depresiva yo me
pongo melancólica, etc. Por esto es muy importante tomar el papel de
observador desapegado, de lo contrario voy a estar muy vulnerable, como si
tuviera unos ganchos en el corazón que salen hacia fuera, invitando a los
demás a que los jalen a cada momento. Entre más ganchos tengamos más
oportunidades habrá para que los otros jalen y nuestro corazón estará
muy herido.
Es
de vital importancia saber que el verdadero amor no es sufrir, tampoco
implica apego.
El amor es el amor, no es una mezcla de sentimientos.
El amor es un pensamiento que está por descubrirse en nuestro
mundo, ya que en general existe una gran confusión donde nadie reconoce
el valor de nadie, es algo verdaderamente lamentable.
Existe
un libro muy bonito de un autor llamado Khalil Gibran, que dice “tus
hijos no son tus hijos”. Esta es una idea muy fuerte para cualquier mamá,
sin embargo, el asunto es que nuestros hijos no son nuestros hijos, son
hijos de Dios, si yo muero mañana quedan huérfanos, entonces ya no son
mis hijos. A uno, la vida o Dios, lo manda solito, uno no nació con
hijos, sin embargo uno los ama muchísimo.
Es muy importante tener claro que nosotros los tenemos bajo nuestro
cuidado y cuando uno tiene algo que cuidar como depositario, lo cuida más
que si fuera propio. Por ejemplo, si nos dan un billete de $5.000 para
administrarlo, uno no se va a comprar confites, como lo haría si fuera el
dinero propio.
Aprender
a desarrollar con la familia una relación que no sea de apego, sino una
relación de ser depositario es algo muy útil, ya que nos permite no
tener tantas crisis y cuando éstas surgen poder llevarlas a buen término.
En
realidad la gran parte de las crisis, vienen por el hecho de que nosotros
tenemos todo planeado: mi mamá tiene que envejecer muy bien, mi papá no
debe morir, mis hijos no deben ser drogadictos, mi esposo tiene que ser
bueno, etc.; pero en la lotería a uno le toca lo que le toca.
Tenemos que aprender a ver en cualquier persona a un hijo de Dios,
si logramos esto, es problema de Dios que sea mi papá, mi mamá, mi novio
o mi hijo.
Actualmente
hemos perdido la perspectiva del derecho y del respeto, nos hemos
apropiado de la gente, olvidamos cómo se puede hablar, cómo se puede
manejar la situación, porque estamos tan aferrados a que el otro debería
llamarnos, a que el otro debería cuidarnos, debería estar aquí a esta
hora, y si no esta aquí, adónde está, etc. Creamos películas de horror
de las cuales lo mejor sería desconectarnos y pensar que aunque una
persona nos dé problemas es digna de amor, aún si no es “buen hijo”,
o “buen esposo”, o “buen amigo”, necesita mucho amor, pero el amor
desinteresado, incondicional.
Esta forma de amar, se tiene que aprender, especialmente en la
familia, donde los interruptores y los ganchos en el corazón están más
a la vista.
El
problema no es el otro, el problema son mis ganchos en el corazón, los
cuales solo yo me los puedo quitar. Muchas veces pensamos que es el otro
el que no tiene que decirme nada o hacer nada que me moleste o me haga
sufrir, pero yo no tengo por qué sufrir, si él
decide hablar mal, que lo haga, la cosa es que ya que es así, entonces yo
no debería sufrir. Sin embargo, nosotras sobretodo, creamos todo un
cuento para llorar, noches y días, lo agravamos y creamos más y más
crisis. Es como invitar a comer a las ratas, si les doy un banquete hoy no
se van a ir mañana.
La
honestidad y el observarse con cuidado a la hora de reconocer lo que uno
hace, son sumamente importantes, porque si uno dice que esta bien, y en
realidad esta pésimo, no sirve.
Junto con honestidad debe haber un gran poder para cambiar, después
de ver que cada vez que “mete la pata” a nivel emocional, a nivel
familiar, es una oportunidad para estar mejor y remover lo que le hace daño
cuando lo ve.
Ahora
bien, para poder decir que estoy realmente bien, tengo que hacer cambios,
y reconocer lo que está mal me permite apreciar el cambio que tengo que
hacer, lo puedo ir planeando poco a poco, ir calculándolo, midiéndolo, e
ir llevándolo a cabo, puedo acumular fuerza, cobrar paciencia, para
decidir hacer el cambio.
Muchísima
gente prefiere estar mal acompañada que sola, lo que hace que
definitivamente van a sufrir, porque es su elección, no sentirse mal
solos, sino sentirse mal acompañados.
Debemos aprender a tener más lucidez, reconocer que debo aprender
a sentirme bien solo o acompañado, el objetivo no es echar a la gente,
sino crear una atmósfera de amor puro, de amor real, para lo cual debo
aprender a rescatar ese amor real en mi interior y hacerlo mayor y mejor.
Otro
punto importante es desarrollar el amor a la soledad, al reconocer la
capacidad para estar solos, la capacidad de apreciarnos, porque sino,
seguiremos como adictos en lo emocional, lo cual hace que digamos que
tenemos un corazón sangrando y nos hagamos adictos de este dolor, posición
muy femenina en nuestra sociedad.
Por otra parte, los hombres, más bien se vuelven adictos de los
vicios físicos, toman cerveza porque dicen que no tienen corazón y deben
llenarse con licor. Como vemos ninguna de las dos formas de adicción nos
trae beneficios, por lo que no son diferentes una de la otra.
Si
hay exceso de algo, esto se convierte en vicio, así sea el hacerse
adictos a las flores.
En nuestra escuela pensamos que hay que volver al equilibrio,
porque si no lo hacemos, no vamos a ser felices nunca, y todos queremos
ser felices.
Esto no es imposible, no es que vamos a ser felices solo en el Paraíso,
debemos ser felices aquí y ahora, ya que los que están en el Paraíso ni
siquiera se hacen la pregunta acerca de la felicidad, ya que allá es el
estado natural.
Entonces,
aprender a ser felices ahora, es aprender a hacer frente a las crisis, y
no hacerse toda una dramatización, porque a menudo nosotros somos los que
escribimos el guión, dirigimos y actuamos en el drama. Por ejemplo,
generalmente, los hombres son muy celosos y lo que hacen es crear toda una
película acerca de donde fueron sus esposas, con quien estuvieron, que
hicieron, etc., mientras ellas se tardaron yendo al supermercado y
conversando con alguien. Tendemos a proyectar nuestros propios conflictos
interiores sobre los demás, estas cosas pasan frecuentemente.
Lo
más importante es aprender a no crear conflictos donde en realidad no los
hay, sin embargo, hay personas que necesitan vivir en situaciones de
crisis, porque ya es un hábito, una adicción, piensan que si no están
tristes e infelices, no son importantes, no reciben atención de nadie o
no tienen nada que sepan hacer mejor.
Muy
a menudo podemos escuchar o inclusive pensar que: “si me pegan es porque
me quieren”, “si mi pareja me cela con todos es porque siempre piensa
en mi”, etc. Esto es muy grave, porque se ha convertido en un hábito
común, y es muy importante aprender a reconocer lo que está mal y
retomar el camino hacia donde queremos ir, no tener miedo al cambio.
Conocemos nuestro infierno, pero no sabemos acerca de nuestro paraíso.
Es
importante desarrollar internamente la capacidad de mirar las crisis con
ojos de solución y no ser adictos a ellas.
Hay partes de nuestra personalidad que funcionan de una forma
concreta, por ejemplo, si uno tiene la personalidad de ser melancólica,
entonces, cualquier cosa que pase, sea feliz o triste, empiezan a brotar
las lágrimas casi de forma automática, es un hábito, algo que fue
aprendido y por lo tanto puede ser sustituido por otro que le de más
beneficio.
Debemos
desactivar estas partes de nuestra personalidad activa, porque no nos
sirven, ya que nos hacen sentir que las crisis son constantes, aunque no
pase nada grave, sino que es una forma de vivir.
Es
necesario verificar internamente qué hábitos disfuncionales uno tiene,
porque existen muchos diferentes y es importante reconocer los propios,
porque a veces se nos hace facilísimo reconocerlos en los demás, pero
son aquellos “diablitos” que se despiertan en nosotros los que debemos
conocer.
En mi opinión personal, creo que el sufrimiento es como un 80% de
imaginación y un 20% de realidad, entonces, si yo pudiera utilizar mi
imaginación de forma positiva, de forma pura, piensen lo diferentes que
serían las cosas.
La
imaginación bien utilizada nos haría ver las crisis como ocasiones para
cambiar, mejorar, transformarnos, en vez de ver solamente ocasiones de
sufrimiento, de dolor.
El problema de las crisis es justamente cómo las enfrento, cómo
las veo, cómo me posiciono frente a ellas.
En la Universidad tenemos un dicho: “para un pájaro una montaña
es del tamaño de una semilla de mostaza, y para una hormiga una semilla
de mostaza, es del tamaño de una montaña”.
Entonces, que queremos ser, montaña, pájaro u hormiga?, ¿quiero
ser el problema de los demás para sentirme importante y darles mucho
trabajo?, ¿quiero pensar que entre más problemas les doy, más
pendientes están de mí?.
Es importante ver cómo queremos enfocarnos hacia la realidad,
hacia las crisis, si realmente lo que queremos es solucionarla.
Es
nuestra elección personal el cómo ocupo mi corazón, cómo ocupo mi
mente, cómo ocupo mi ser, mi energía, mi creatividad, pero para poder
elegir hay que ser un observador desapegado, ya que si no lo somos,
perdemos la capacidad de elegir y el apego es quien nos conduce, nos atrae
como un imán hacia el sufrimiento.
Las
crisis existenciales son muy saludables, el mundo está tan mal, que
cuando lo observamos, nos decimos: ¿cómo es posible? Este es el inicio
de la crisis existencial, cuando somos capaces de reconocer que algo no
está bien y nos molesta.
Entonces es importante tener presente que estamos viviendo en un
momento, en una época, con sus particularidades, con sus apoteosis; en
donde existe la injusticia, la pobreza, la riqueza, la corrupción, todas
las apoteosis que nos podemos imaginar. Esto no es fácil aceptar, sin
embargo, es así, no es porque lloremos y lloremos que va a cambiar, no es
porque neguemos la realidad (“no muchas gracias, todo está pura
vida”) que las cosas van a dejar de suceder.
En
nuestra personalidad, hay partes que son negativas, que nos mandan
pensamientos negativos, pero hay partes positivas y puras también, y es a
éstas que tenemos que despertar. Para no estar tristes, hay que estar
felices y no es suficiente decir, no quiero estar triste, y repetirlo mil
veces, si queremos realmente algo, es necesario hacer el cambio. Si digo:
no quiero este color blanco en la pared, pero no digo de qué color la
quiero pintar, el blanco no puede desaparecer, solo desaparece cuando yo
lo pinte del color que elegí.
Es
de vital importancia que veamos cómo estamos dirigiendo nuestra energía,
frente a un mundo que se está descomponiendo. Muchas de la crisis
existenciales vienen, justamente, de algo que inconscientemente nos dice
que no podemos ser felices así, que no puede ser natural que las cosas se
den de la manera en que suceden, no puede ser posible que exista gente tan
corrupta.... Y así, tenemos una lista enorme de cosas que son imposibles
y que están sucediendo.
Si comprendemos que hay que aceptar esto y
ver qué quiero hacer yo frente a lo que sucede, llegamos a un
punto en donde la idea de espiritualidad surge lógicamente.
Según
nuestra visión, el conocimiento espiritual nos indica que no hay
casualidades, si el mundo está así, no es porque Dios lo quiso, no es
porque el demonio esta aquí sentado tirando flechas a todos lados, es
porque nosotros hemos llegado a correr detrás de espejismos que pensamos
que nos darían felicidad, entonces cuando estos espejismos no nos dan
felicidad, la mayor parte de nosotros sigue corriendo detrás de otros
espejismos: la plata, la fama, la posición, las posesiones, etc.
Todos estos espejismos están dándose, porque la gente ha perdido
su capacidad de ser feliz, entonces no debemos condenar a los demás ni a
nosotros mismos, ya que lo que nos impulsa en esta carrera es la búsqueda
de aquello que nos pertenecía y hemos perdido.
Frente a esta situación, tenemos que aprender a observar, aprender
a encontrar en nosotros mismos o fuera de nosotros, respuestas
espirituales, porque no hay nada peor que la ignorancia, la cual produce
miedos, fanatismos, rechazos, etc.
Frente al conocimiento espiritual, uno empieza a respetar el
proceso que lleva la humanidad así que el propio proceso.
Otro
punto importante, es aprender a observar qué es lo que uno puede hacer,
porque si estamos haciendo aquello que está a nuestro alcance, lo que
realmente está en la capacidad de cada uno, existencialmente nos sentimos
bien, si hay malestar existencial es porque estoy desperdiciando mi propia
energía o que la estoy utilizando ma.
Aquí es donde está el conocimiento, la sabiduría y la capacidad
de elección: ¿qué quiero y debo hacer yo?
Si veo que el mundo está realmente mal, adónde pongo mi energía,
porque la mayor parte del mundo está mal por el egoísmo del 99% de la
gente, entonces puedo pensar que la generosidad ya no es dar 100 colones,
ya no es dar la ropa que no me sirve, sino que implica mucho más,
especialmente en el plan existencial, porque uno de los sufrimientos mayor
es psicológico, afectivo y espiritual.
Lo importante de reconocer el malestar interno es poder resolver de
alguna manera la situación tanto interna como externamente, es aprovechar
positivamente el llamado de la conciencia, aquella parte nuestra que nos
dice lo que está mal y lo que está bien.
En
la actualidad hay mucha gente que no sabe qué es lo que podría hacer, o
que no sabe hasta donde podría hacer, pero tenemos que esforzarnos por
encontrar nuestro equilibrio y no quedarnos ahí, dejar pasar la vida
diciendo: “... ah es que yo no sabía”, y esta respuesta no es
suficiente para nuestro interior, es decir, hay muchas generaciones que
estuvieron sintiéndose mal y las cosas van empeorando, entre más
conciencia tienen menos se sienten bien, cada vez se dan más cuenta de
que las cosas no deberían ser así; y sin embargo, no hacen nada.
Llevar ésta crisis implica volver a una respuesta más clara,
volver a mirar hacia adentro, preguntarnos: qué es lo que yo no acepto,
qué es lo que yo no entiendo, y qué es lo que yo no hago, para resolver
las crisis?
Tenemos
que buscar respuestas a nuestras preguntas, porque, por ejemplo, si mi
abuelo está por morirse, yo no puedo estar a la par llorando todas las lágrimas
de mi cuerpo, él no se va a volver joven, a lo mejor sí, pero va tener
que morir para volver a ser joven, de acuerdo a nuestra creencia, pero ya
no va a ser mi abuelo.
No conocemos la ley, hay leyes dentro de la humanidad, y muy a
menudo no las queremos ver, una de ellas es que no podemos dar lo que no
tenemos, es decir, si nos dejamos molestar, enojar, deprimir por una
situación en el
mundo, la cual constituye una excusa para que nos sintamos así,
uds. creen que al deprimirnos, enojarnos o molestarnos, estamos mejorando
o empeorando la situación global?.
Lo que el mundo necesita es paz, amor, verdad, poder, es actos con
conciencia, y si yo hago todo al revés, estoy poniendo mi grano, mis
granos o mi montaña de basurilla personal; claro que yo no participé en
tal acto de corrupción, pero si participé en el acto de corrupción
mental, emocional y de no hacer nada.
No
hacer nada malo no es suficiente, hay que hacer cosas buenas en la vida,
se dice que seremos juzgados por nuestros actos, si no hemos hecho nada ya
es un acto y cómo sabrán quienes somos o qué merecemos.
Con
respecto a los pensamientos, lo más importante no es tratar de cancelar
todo lo negativo porque este acto de destrucción es casi imposible, mas
bien para ello hay que crear pensamientos beneficiosos, es decir, si
cancelamos todo lo negativo, qué
nos quedaría al final si nunca creamos nada positivo. Si queremos
cancelar algo negativo, en nuestra mente queda un espacio que es necesario
llenar con pensamientos positivos, ya que la mente no se detiene, así que
hay que darle semillas positivas para que haga crecer flores hermosas.