¿Cómo relacionarse con el tiempo?
Universidad Espiritual Mundial Brahma Kumaris
Este Articulo en formato .dic
”Si nos identificamos a nuestra existencia corporal, el
tiempo se convertirá en nuestro enemigo, porque comenzaremos a
preocuparnos por el miedo a morir, rechazando y sintiéndonos molestos por
nuestra condición humana efímera, perdemos el respeto por nuestro
cuerpo, por nuestro equilibrio y dejamos de darle al cuerpo lo que
realmente necesita por estar en ese afán de “robarle tiempo al
tiempo”.
“Mientras
más haya un concepto vivido de lo que es la eternidad y podamos
establecer una verdadera amistad con el tiempo, nuestra relación con él
se convertirá en una especie de juego, en el que uno aceptará al tiempo
tal y como es”.
“El
tiempo se vive segundo a segundo y debemos aprovecharlo, debemos dejar de
preocuparnos tanto por el futuro o por el pasado y comenzar a vivir el
presente con conciencia, a vivir el ahora”.
El tiempo es algo invisible y
sin embargo, es el escenario en el que vivimos. Si no hubiera tiempo, no
habría vida.
Para entender lo que es el
tiempo es importante saber de dónde vengo para saber adónde estoy y para
entender hacia dónde voy.
Sin embargo, nos cuesta tener
flexibilidad y confianza a la hora de tener una relación con el tiempo.
Cuando éramos niños sentíamos
que el tiempo era sumamente largo y que nunca se acababa. No obstante,
cuando nos divertíamos se vivía con tantísima intensidad que la mera
noción del tiempo desaparecía.
De igual forma, cuando éramos
niños o jóvenes una persona de 35 años nos parecía muy vieja pero
cuando llegamos a esa edad veíamos esa misma edad desde otra perspectiva.
¿Cómo enfrentar el tiempo?
¿Cuál es el grado de formación
que nos han dado para enfrentar, convivir y entender el tiempo?
Hemos sido criados de manera
que relacionamos nuestra propia imagen física como nuestra identidad y
esta sí es afectada por el tiempo.
Sin embargo, esa relación con
el tiempo no es la óptima y ni siquiera es muy real porque puedo tener 50 años físicamente pero internamente
puedo que siga sintiéndome de 17.
En la Universidad Espiritual Mundial Brahma Kumaris
nos consideramos eternos. No es que secuestremos el tiempo pero lo
definimos como un viaje en el cual yo tengo un itinerario – sin que este
viaje afecte realmente la condición de ser eterno.
Por eso, si nos identificamos
con el cuerpo ya no vamos a creernos eternos y, a diferencia de esta
posición, en Brahma Kumaris creemos que lo que queda más allá del
cuerpo es el verdadero ser vivo, el alma, la cual puede reencarnar y, así,
podremos volver a ser un niño o niña.
Lo que yo creía que era mi
identidad es, en realidad, tan sólo uno de los cuentos dentro de una gran
historia. Por eso, debemos conceptualizar el tiempo de una forma
totalmente diferente.
La eternidad
La eternidad es un concepto
sumamente profundo. Vivimos en una realidad en la cual nos pensamos a
nosotros mismos como seres temporales, finitos.
Sin embargo, somos eternos y
cuando morimos seguimos siendo nosotros, nuestra alma vuelve a jugar un
nuevo papel en otro cuerpo y en otro lugar.
Si tenemos esta conciencia,
nos damos cuenta que estar en un cuerpo es una oportunidad fantástica en
esta gran obra para poder expresar a los demás lo que yo tengo en mi ser
eterno.
Entonces, el cuerpo y el
tiempo presente conforman el escenario ideal para expresar lo mejor del
ser eterno que tengo adentro de este cuerpo.
Sin
embargo a pesar de tener esta información tenemos que vivirla, porque en
la realidad diaria cuando digo, por ejemplo: “tengo hambre o me molestas
o estoy brava”, es a mi papel corporal que me identifico, y es por esta
identificación que siento lo que siento. Esta identificación hace que
nos sintamos mal por unas arrugas o por el deterioro de la imagen física.
Cuando descubrimos esta verdad
acerca del tiempo, ya no nos van a importar los cambios físicos pues el
placer espiritual es experimentar la propia luz y permitir que ella se
exprese por medio de las palabras y de las acciones.
Nuestro cuerpo como medio de
expresión nos permite ser generadores de felicidad, de energía positiva
de cosas beneficiosas tanto para uno como para los demás.
Proyectarse en el tiempo
Una buena relación con el tiempo nos va a permitir
proyectarnos en el tiempo con claridad y sin miedo, pero esta proyección
va a depender de nuestra trayectoria de vida.
Si nos identificamos a nuestra existencia corporal, el tiempo
se convertirá en nuestro enemigo, porque comenzaremos a preocuparnos por
el miedo a morir, rechazando y sintiéndonos molestos por
nuestra condición humana efímera, y perdemos el respeto por
nuestro cuerpo, por nuestro equilibrio y dejamos de darle al cuerpo lo que
realmente necesita por estar en ese afán de “robarle tiempo al
tiempo”.
Si sentimos que nuestra vivencia en el tiempo es algo que nos
llena, entonces vamos a seguir en esa misma dirección en el futuro,
recibiendo los frutos de lo sembrado.
Si tenemos focalizado en nuestro corazón la belleza de Dios,
su pureza, su verdad y queremos vivir esas características, entonces nos
proyectaremos en esa dirección en términos de calidad de vida.
Cuando comenzamos a confiar en nosotros
mismos y a confiar en el tiempo podemos empezar a proyectar la relación
en el futuro con el tiempo.
Si consumimos el tiempo “ya”, ahora, en este instante,
nos dará mucho miedo porque sentiremos que es algo que se nos está
acabando.
Por eso, mientras más haya un concepto vivido de lo que es
la eternidad y podamos establecer una verdadera amistad con el tiempo,
entendiendo cómo funciona, nuestra relación con él se convertirá en
una especie de juego, en el que uno aceptará al tiempo tal y como es.
Esta conciencia nos permite pensar que las cosas suceden
justo cuando tienen que pasar, pero eso sólo lo podremos experimentar si
tenemos satisfacción con nosotros mismos.
El tiempo y la muerte
La muerte es parte de la vida
y parte de la relación que tuvimos con el tiempo.
Como usualmente no sabemos
lidiar con la muerte, entonces la procuramos ignorar.
¿Quién se quiere morir?
Entonces, internamente lo
cancelamos, pero es esencial aceptar que es una parte benéfica de nuestro
itinerario en el tiempo.
Por eso, es importante que
abramos nuestra percepción a una realidad más real y amplia vinculada a
la eternidad, al ser que soy y que permanece más allá de la muerte.
El tiempo se vive segundo a
segundo y debemos aprovechar el presente porque es en el presente
solamente que tenemos la oportunidad de crear, entender y sembrar, debemos
dejar de preocuparnos tanto por el futuro y comenzar a vivir el presente
con conciencia, a vivir el ahora.
Sin embargo, hay otra situación
opuesta que también nos impide vivir el presente y tiene que ver con los
fantasmas del pasado que sigo manteniendo en mi percepción de la vida
creando así miedos, preocupaciones y culpas.
Para sanarnos de
ambas actitudes, por medio de la meditación podemos hacernos
conscientes de lo eterno y, por ende, de la oportunidad del ahora para
construir y disfrutar de esa eternidad.