Cómo liberarse de las influencias
negativas?
VALERIANE BERNARD THIEL
Directora, Asociación Brahma
Kumaris de Costa Rica
Este Articulo en formato .doc
Para liberarse de las influencias negativas lo primero
que hay que hacer es reconocerlas. Luego se debe tener la capacidad interna,
es decir,
la fuerza de no dejarse afectar. Además se debe querer liberarse, porque un
reo enamorado de su cárcel, es como un enamorado atrapado en su enamorada:
no se quieren liberar.
Para muchos es más fácil seguir con los malos hábitos
que dejarlos, es una posición contradictoria porque a pesar
de
que nos hacen
sufrir, encontramos que es más duro el esfuerzo de la liberación.
Otra cosa importante es entender qué es y cómo es
nuestra
libertad, porque nosotros no sabemos cuán libres podríamos llegar a ser
internamente. Hay que reconocer todos los hábitos que no nos permiten
liberarnos de la negatividad.
Uno de los hábitos es el de echarle la culpa al otro:
“por culpa de él voy a llegar tarde”, “por culpa de mi madre, soy así”, “por
culpa de mi esposo, no soy feliz”, etc. Echar la culpa es como justificarse
y se piensa que uno no hizo nada y uno asume una postura de enojo,
irritación y de víctima.
Hay momentos de la vida en que uno tiene todas las
excusas para dejarse influenciar por lo negativo de uno mismo como de los
demás. En ese momento uno no se fija que
la
propia
actitud está
siendo negativa y empezamos a creer firmemente que “tenemos la razón”.
Echar la culpa va de la mano con la actitud de
superioridad de “yo tengo la razón”. Y así,
uno se da permiso de actuar de manera negativa e irrespetuosa hacia los
otros.
Las debilidades propias son también parte de la
negatividad. Hay un dicho que dice que la fuerza de una cadena es igual a la
fuerza del eslabón más débil de la cadena.
Cabe preguntarse ¿somos capaces de ver la negatividad?;
¿cómo nos posicionamos ante ella?
Una posición típica es actuar como justicieros. Mucha
gente dice que no aguanta la injusticia pero ellos mismos se ponen en la
posición de ser injustos, violentos cuando se trata de responder a la
injusticia y eso: !por
“buenas” razones!
Algo muy importante que se debe de entender es que uno
nunca debería ponerse violento. Nosotros fuimos criados por un mundo
violento donde hay guerras, donde la imágenes que más amamos de Dios es
Cristo siendo crucificado y sangrando,
etc. Por lo tanto la conciencia del ser humano se ha llenado de violencia,
pero con la violencia nunca se alcanza la paz.
El enganche para ponernos violentos es cuando pensamos
que tenemos la razón.
La negatividad de los otros despierta las propias
heridas y traumas profundos de nuestras personalidades y todos tenemos
traumas. Es por eso que hay algunas personas que aunque uno sepa que son
buenas en el fondo, muy fácilmente se pierde la paciencia con ellas. Por
ello es importante identificar las propias heridas ya que,
por ejemplo, si sé que tengo el tobillo malo, no puedo correr tras el bus
porque se me va a poner peor y lo trato con más cuidado.
Con lo que más nos dejamos influir es por la propia
negatividad, la falta de paciencia, la agresividad, la falta de seguridad
propia,
etc. Por
eso en la actualidad la enfermedad más grande es la depresión porque las
personas,
primero,
no siempre se dan cuenta que se hacen daño y cuando se dan cuenta que se
están perjudicando no saben cómo reemplazar ese patrón, siguen igual.
Un pensamiento negativo es consecuencia de un patrón
negativo. Por ejemplo:
para andar en bicicleta uno necesita dar varios pedalazos para que la
bicicleta ruede.
De la
misma forma varios pensamientos negativos activan un patrón negativo y
cuando ya llegamos a un pico de negatividad o sufrimiento es que nos
empezamos a preguntar qué hacemos ahí y como volver a activar el pedaleo
positivo.
Entonces nosotros estamos en un patrón, en una
identificación con ser víctimas, “pobrecitos”. Cuando uno ya está en un caos
interno negativo uno debe observarse.
Para
solucionar,
tener
humor,
por ejemplo,
es una forma de transformar nuestra forma de actuar ya que las cosas se
mejoran así con mayor facilidad.
Para quitarnos
la negatividad, el enojo,
por ejemplo, es necesario despertar la parte positiva del propio ser. Por
lo tanto es muy importante reconocer dentro de sí la parte que está liberada
de la negatividad. Esa parte del ser es totalmente y siempre pura, creativa
y pacifica.
La creatividad es necesaria para todo, pero lo que
ocurre es que cuando uno tiene patrones de victimización uno se dice:
“yo no puedo con esa situación”. Pero la creatividad es el potencial de usar
el poder interior para salir adelante.
La positividad se tiene que usar repetidamente para
que luego sea fácil tener buen humor, dulzura, amor, deseos de aprender, ya
que todo esto es lo que nos fortalece.
Otra dificultad es que cuando estamos involucrados en
la acción, reaccionamos por hábito, decidimos en base a lo que se nos
ocurre, porque no sabemos cómo ser diferentes. Por esto tenemos que aprender
a estar en la acción sin perder la conexión con el propio potencial, el cual
está lleno de felicidad y bienestar.
Cuando estamos totalmente felices es cuando menos
somos afectados por la negatividad. Por eso ser feliz es muy importante.
Cuando no se es feliz es muy fácil ser negativo.
Entonces, no tener un buen trato con el propio ser, no
darle al corazón lo que anhela, eso es tratar negativamente el propio ser.
Otro de los hábitos que no nos permiten ser libres de
la negatividad son las adicciones: si le preguntan a alguien ¿estás
satisfecho con tu esposo/a?, a menudo responden que no, pero si luego se les
pregunta ¿y estás haciendo algo al respecto?, ellos dicen que no. Así es que
nos ponemos como los “pobrecitos”.
Tomar la responsabilidad de nuestras propias emociones
implica esfuerzos. Por eso mucha gente prefiere quedarse igual que ser
creativo y comportarse de forma diferente.
La vida,
¿qué es? Es un rato que tenemos para expresarnos, pero ¿qué hacemos con ese
rato? Nos expresamos de la forma que no queremos.
Por eso,
si se conoce los enemigos que uno tiene uno sabe qué hacer. Si el enemigo es
una araña, una serpiente, etc. ya se sabe cómo actuar. Pero si uno no los
conoce no sabe qué hacer para protegerse de ello.
Nosotros tenemos un potencial enorme, pero nos toca
investigarlo, porque en el momento que lo necesitamos no vamos a poder ir a
leerlo en los libros.
Por eso en nuestra escuela utilizamos el poder de
“estar siempre listos”, porque uno así puede aprender a adaptarse y a
encontrar soluciones satisfactorias.
Entonces, ¿cuánto tiempo desperdiciamos? Porque las
situaciones nunca piden permiso para suceder: ¿pidió permiso su madre para
morirse?. Los problemas y las circunstancias no piden permiso para venir,
pero nosotros los etiquetamos con el sello: ¡problema no!
El estado emocional que yo tengo, es el estado
emocional que yo misma creo, y si no está bien, uno no está listo para
reaccionar positivamente. Sin embargo hay una parte nuestra que no quiere
asumir esto, porque cuando uno se siente triste uno se deja convencer o
engañar por esa emoción y no cambia, y luego uno se identifica y asume: soy
triste, soy irritado, soy frustrado, y así uno mismo se va contaminando.
Entonces lo importante es tener otra relación con las
emociones y sentimientos. Una persona que no tiene un estado positivo es una
persona en peligro. Por lo que uno puede fijarse internamente cómo hacer
para tener un estado anímico más elevado.