¿COMO TENER AUTOCONTROL?
Marianne Lizana
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En
la Universidad Espiritual Mundial Brahma Kumaris se estudia el Raja Yoga,
donde se procura volver a ser un rey de sí mismo, al estar conectado con el
potencial interior. Para lograrlo una de las cosas necesarias es el auto
control y poder dirigir al propio ser.
Si imaginamos que somos un reino, y que la mente, la personalidad y los
sentimientos son los ministros, podemos preguntarnos si están bajo nuestro
control o si hay caos internamente.
Todo lo que se ve, se escucha lo podemos controlar, uno puede decidir no
escuchar o no ponerle atención a algo, eso es tener control sobre los órganos
físicos, nuestro reino.
Quién
sería uno en su reino, ¿el rey? o ¿el súbdito de sus sirvientes? Si
no se tiene autocontrol uno siempre es un esclavo de alguna u otra cosa. ¿Por
qué uno no se puede controlar a sí mismo? Un
motivo es que uno trata de controlar a los demás, en vez de al propio ser,
y se gasta energía controlando afuera y ponemos poca energía en el
autocontrol. Si uno no se controla a sí mismo cómo van a actuar los órganos
físicos, por ejemplo con la comida, con el licor o con otras personas, y
luego vienen los problemas de obesidad, alcoholismo y dependencia a los demás.
Otra
cosa que crea perturbación en el propio reino interior, son nuestros
propios rasgos de personalidad, es decir, nosotros tenemos características
o gusanitos, que se salen y nos crean un caos mental, y después nos cuesta
mucho poner ese reino en orden. Por ejemplo el miedo, cuando empieza es una
tormenta, al igual como con el enojo.
Existen
rasgos de personalidad positivos y puros que nos traen un bienestar
interior, por ejemplo: ser pacífico, ser alegre, ser liviano. Y existen
otros rasgos que son negativos, tales como: enojo, dependencias,
intolerancia, etc. Cuando salen los rasgos negativos viene la dificultad de
controlar el reino, porque por lo general salen en automático, no salen
concientemente.
Los
rasgos de personalidad negativos más cotidianos que nos impiden tener un
estado interior de soberanía son dos que tienen muchos hijos:
- Hablar
e interactuar sobre cosas de desperdicio, que no son necesarias. Pensar
mucha basura, no controlar lo que se piensa.
Cuando
uno tiene esa característica se acostumbra a desperdiciar mucho tiempo, a
desperdiciar mucho su potencial interior, en preguntas y en andar tras cosas
que no nos van a hacer ningún bien.
Como
no se tiene la costumbre de estar en un estado de auto soberanía se piensa
mucho en el mundo externo. Por ejemplo, si va en el carro y ve algo muy
bonito afuera- la luna, el atardecer- se siente feliz, pero si va y ve que
hay algún problema o una presa se siente mal, estresado. Todo nuestro
pensamiento esta afectado por lo de afuera, eso significa que uno no está
en una posición de creación sino solo de recepción y cuando uno se pone
de receptor puede recibir cualquier cosa, y como estamos en un mundo en el
que hay mucha negatividad nos hacemos como basureros, recogiendo toda la
negatividad, angustia y estrés que existe.
Una
de las formas de transformar eso, es ser conciente que uno no sólo es un
receptor, sino que también es un creador y uno puede decidir qué crear en
cada momento, porque la mente es de uno y a pesar que las influencias
externas existen uno también puede influir en la atmósfera. Cuando uno está
muy concentrado en algo, es como que todo lo demás deja de existir, la música,
la lluvia, etc. porque uno está en su propia mente. Ahora uno debe aprender
a concentrarse pero de forma consciente, escogiéndolo.
- El
descuido: se refleja en algunas frases como “esforzarse no vale la
pena”, “mañana”, “después”, “ahorita”.
Hacer
las cosas a medias. Imagínense un Rey descuidado en su reino, ¿que harían
los súbditos? Un
fiestón, cada cual hace lo que le da la gana.
Ahora
¿cómo sería un reino interior que este bajo la ley y el orden? Imagínense
que ustedes digan “voy a pensar 5 minutos en este conflicto, en este
problema, y luego punto final”. Realmente eso implicaría que uno está
siendo el Rey del propio ser, y cuando eso sucede hay libertad.
Si
uno es un auto soberano es libre.
La
verdadera libertad es ser un auto soberano, decidir cómo pensar y liberarse
de toda la negatividad, no estar bajo la influencia externa. Además tendría
contentamiento, una sensación interna de satisfacción, como que uno es
realmente lo que es y se siente bien consigo mismo, se está en un estado de
autorrealización.
Una
persona que tiene autocontrol no desperdicia su pensamiento, porque
decide qué es lo que quiere crear internamente.
Para
lograr ese estado es importante la disciplina, ya que una persona
disciplinada logra mantenerla en diferentes áreas: tiene disciplina en lo
que come, en lo que piensa, en el tiempo que dedica a la meditación. La
disciplina no es algo horrible, sino
que le da los lineamientos al ser.
Es
tener disciplina en lo que uno piensa, hace y dice, y así va adquiriendo más
capacidad de auto observación, y cuando uno hace las cosas así lleva las
riendas de su vida.
Si
uno hace las cosas sin disciplina tiende al fracaso, las personas exitosas
no son así por milagro, son así debido a un trabajo enfocado en lo que
quieren lograr. Por lo tanto, para lograr la auto soberanía tenemos que
darnos reglas a nosotros mismos, no impuestas por lo de afuera sino
impuestas por uno mismo en su propio reino, y para eso se tiene que
desarrollar el poder de la introspección. Si durante el día uno mantiene
el estado de introspección uno es muy conciente del potencial interior que
esta en el propio ser.
Cuando
no se tiene introversión se está en la extroversión, por eso es que hay
mucha bulla en el ambiente. Uno se da cuenta de toda la bulla cuando va a la
montaña y está muy silenciosa, los pajaritos cantando un ratito y luego un
gran silencio, ¡los animales no hablan tanto! En cambio la gente tiene el
radio encendido o la televisión y ni le ponen atención, sino que lo que
necesitan es bulla. Estamos tan acostumbrados a gastar nuestra energía en
lo que pensamos y escuchamos que ya ni siquiera sabemos como estar en
silencio y cuando lo logramos es cuando ya estamos dormidos. Eso es
extroversión, estar mucho hacia fuera. Lo que pasa es que cuando se está
solo, de inmediato se piensa en llenar ese vacío desde afuera, llamando por
teléfono, e incluso se llevan el celular al baño!.
La
introspección implica silencio. No tanto el silencio externo sino el
silencio de adentro, y uno empieza a desarrollar un gusto por estar solo
consigo mismo. La introspección es una burbuja de energía que vuelve a
llenar al
alma y gracias a ese esfuerzo uno puede controlarse, porque cuando
uno ha tomado la disciplina de observarse, si pasa cualquier caos, uno puede
decidir cómo actuar.
Hay
mucho caos en el mundo ahora y eso es un reflejo de las tormentas dentro del
ser, por lo tanto, si uno logra mantener estabilidad y orden interiormente
eso implica que uno podrá dar estabilidad y orden a los elementos de la
naturaleza. No se puede controlar el entorno si uno no puede controlarse uno
mismo, si no puede decidir qué hace la mente y qué no hace.
Una
de las cosas que nos provoca todo el desperdicio y el descuido es cansancio,
y cuando uno está cansado ya no tiene la misma fuerza. El cansancio implica
un gran falta de poder, hay cansancio físico, pero ese no es el más
terrible, el que nos agota es el cansancio interno, el emocional y mental.
Cuando uno logra controlar todo la basura interna y logra mantener
sólo lo que vale la pena uno no se cansa, y por eso tiene mas energía
y la acumula.
Tenemos
en el alma una gran fuente de sabiduría pero como no se usa se hizo de
piedra, esta ahí pero cuesta ponerla en lo cotidiano. Cuando uno practica
la meditación vuelve a ser consciente de quién es y puede observar lo que
siente, y así se puede llegar a los rasgos de personalidad más profundos y
transformarlos.
Uno
tiene que hacer un esfuerzo claro para ser feliz, así como se hace el
trabajo de mantener el cuerpo bien, también hay que mantener el alma bien.
¿Cuánto gastamos para cuidar al cuerpo? y ¿cuánto gastamos para darle
alimento espiritual al alma? No hay que tener miedo de estar consigo mismo,
hay que aprender a amar el estar con uno mismo, y para eso es bonito tener
la experiencia constante del Ser Supremo del Alma Suprema, aprender a
sentirlo. A veces se da por hecho como si fuera el aire, pero si uno siente
que la Autoridad Todopoderosa está con uno se debería de sentir ese poder.
La verdadera compañía implica que uno tome fuerza y que se sienta lleno,
sino realmente no estoy teniendo la compañía de Dios, lo estoy diciendo
pero no lo estoy haciendo.
La
introspección permite una comunicación más cercana con el Ser Supremo y
con uno mismo, y así uno aprende a ser más feliz y transmitir eso a los
que lo rodean, teniendo buenos deseos, dando tiempo de calidad. Muchas veces
esperamos que los demás nos lo den todo, nos ponemos como receptores, pero
cuando uno es un auto soberano ya no necesita que le den, un Rey ya lo tiene
todo, entonces puede dar, y cuando uno genera este tipo de relaciones éstas
se tornan de esclavizantes a relaciones de felicidad.
En
el Raja Yoga se practica la meditación todos los días y eso disciplina al
propio ser, se va logrando auto soberanía. La mejor hora para meditar es en
la madrugada porque los demás duermen, y así nadie puede perturbar ese
momento de encuentro con Dios y con el alma.
La
segunda disciplina es en relación con la alimentación, donde más
desordenes se dan ya que se como muy poco o mucho, y lo que se come a veces
no es bueno. Por lo tanto uno debe enseñarse a sí mismo no sólo a
disfrutar del paladar sino a comer cosas que sean nutritivas y sanas. En el
Raja Yoga se enseña a ser totalmente vegetariano, no echarle al cuerpo nada
que esté en mal estado. Si uno tiene la disciplina de una comida más sana,
hecha por uno mismo con amor, eso ayuda a tener una mente más apta para la
meditación.
La
tercera área es respecto a las cosas cotidianas, con el trabajo, los
estudios, es decir, todo lo que uno hace, hacerlo con concentración dejando
espacios de tiempo en el medio para estar en paz y silencio. Normalmente se
tiene la costumbre de nunca dejar de pensar en el trabajo, en el estudio, en
los hijos, en los padres, etc. y por ello hay el sentimiento de que el
tiempo no alcanza. Pero hay tiempo para todo, sólo hay que distribuirlo
bien.
El
primer paso requiere valentía para darlo, “de ahora en adelante voy a
hacer esto”, y luego lo hace. Los siguientes pasos se van haciendo mas fácilmente,
si uno tiene una disciplina de verdad hay menos esfuerzo. El esfuerzo no
debe ser hecho por obligación, tiene que ser hecho por amor, porque a uno
en realidad le gusta, lo motiva el hacerlo, nada que sea hecho por obligación
tiene buenos resultados. La cosa es cambiar la actitud y hacer las cosas que
de verdad uno quiere.