LA FUERZA
DE
LA VIDA
Marianne Lizana Moreno
Universidad Espiritual Mundial Brahma Kumaris
Este Articulo en formato .doc
En el mundo
existen dos fuerzas: la fuerza de la vida y la fuerza de la muerte. La
humanidad actualmente piensa mucho más en la muerte que en vivir.
Vivimos en una
cultura de muerte, donde lo común es el sufrimiento, apego, dolor,
ignorancia, duda, guerra, desconsuelo, estrés, angustia, desesperación.
¿Cómo sería una
cultura donde el valor principal y la fuerza principal fuera la vida? Si
se pudiera imaginar una cultura donde no se piense en morir, donde no
exista la palabra muerte ¿cómo sería esa cultura? Ese mundo sería de
felicidad, paz, esperanza, amor, gozo, optimismo, creatividad, armonía,
equilibrio, entusiasmo, etc.
La muerte es un
gran límite, y al pensar siempre en él, no se ve lo ilimitado que hay
detrás de la muerte. Ésta sólo
viene una vez, en cambio la vida la tenemos todos los días.
Existen
dificultades en entender la muerte, porque ésta ha sido un tabú y se
considera que es lo peor, pero la muerte no es lo peor, lo peor es vivir
como muerto.
La muerte nos
enfrenta con grandes limitaciones, en cambio la vida nos enfrenta con lo
ilimitado.
El alma es
la vida, cuando no hay alma en
el cuerpo éste es un cadáver. El alma es ilimitada, el alma no tiene el
límite de ser mujer u hombre, el cuerpo sí lo tiene, el alma es luz, es
energía, no tiene edad, es eterna, tiene toda la información y las
cualidades dentro de sí.
Sin embargo nos
acostumbramos a olvidar al alma, creyendo que
somos únicamente el cuerpo, el cual por supuesto vamos a dejar en
algún momento. Por miedo a que el cuerpo ya no funcione se limita la vida
pensando que uno no puede hacer muchas cosas, o hay miedo de no tener lo
suficiente para satisfacerlo. Nuestra vida gira alrededor del miedo, no
hacemos muchas cosas por temor a que algo nos suceda a nosotros o a
nuestros seres queridos y reproducimos
los miedos inconscientemente e impedimos que otros vivan lo que quieren
vivir.
Cuando uno
sólo piensa en el límite no ve las posibilidades, no ve las cosas que sí
se pueden realizar. El miedo siempre está relacionado con la muerte, con
el no tener, con la desesperación.
¿Cómo hacer para
liberarse de los propios temores? Se
puede empezar a practicar el sentir que nunca vamos a morir.
El cuerpo se parece a la piel que cambian las serpientes, la dejan
cuando ya está vieja y la serpiente no queda traumada por ello, sólo la
deja, asimismo el cuerpo es una piel. Si
uno siente que es un ser espiritual eterno,
sabe que no muere al dejar su cuerpo.
¿Cuáles son las
almas que han provocado cambios en el mundo?
Los que han hecho actos más allá de sus límites, haciendo lo
imposible posible.
¿Por qué no
vivimos de verdad el tiempo que estamos en este cuerpo?
La única alma que
se lo impide es uno mismo. Todos tienen el potencial de tomar decisiones
para hacer la vida que desea y ser feliz, haciendo las cosas con fuerza y
con ganas. Es muy fácil
quejarse de la mala vida, en vez de replantearse cómo tener una buena
vida. Cuando uno se queja,
significa que esta en un espacio de confort, que aunque duele es mejor
estar ahí que buscar soluciones que implicarían cambiar por completo
todos nuestros hábitos.
¿Cómo lograr
vivir de verdad? ¿Cuál es la
diferencia entre estar muerto y estar vivo?: La consciencia.
Usualmente nuestra
conciencia se dirige a lo
exterior, lo que perciben los ojos y los oídos. Sin embargo qué es lo
que nos dice que existimos, ¿serán sólo los sentidos físicos?
La conciencia se
percibe con la mente ya que los órganos de los sentidos físicos nos
conectan con lo de afuera y no con el ser interior. Despertar
la conciencia es todo un reto, es como revivir un “muerto”, se le
tiene que dar energía, renovar el querer vivir, el conocer nuestro
potencial, ya que al olvidarnos a cada rato nos volvemos a “morir”. Al
no ser concientes del ser nos aburrimos y se empiezan a buscar otros
entretenimientos; los nietos, los hijos, los amigos, alguien que nos saque
de nuestro aburrimiento interior.
Si nos sintiéramos
vivos, tendríamos tanto que hacer con nosotros mismos, tendríamos tanto
para aprender, tantas posibilidades.
Despertar la
conciencia por medio de la meditación es volver a sentir que somos seres
vivos, que somos un alma, que estamos aquí, ahora, que somos hijos del
Alma Suprema y que todo el mundo es nuestro hogar. No hay limitaciones,
podemos elegir las posibilidades que deseemos y todos los días
tenemos nuevas opciones.
Cuando venga el
momento de dejar nuestro cuerpo (a lo que usualmente se le llama muerte),
lo haríamos sintiendo que hicimos todo lo mejor posible
en este mundo, siendo felices. Hasta el último momento en el cuerpo, aun
cuando haya dificultades se verían las posibilidades y se aprendería a
salir adelante.
La muerte no es
tan grande como se ha pensado. Por ejemplo, nosotros vivimos con nuestros
seres queridos mucho tiempo y de repente alguno muere, lo que más deberíamos
recordar es el tiempo de vida juntos.
La vida de repente
nos hace subir escalones pero por miedo al éxito le damos fuerza al
fracaso y se hacen las cosas con dudas, y así los nuevos proyectos nacen
muertos. En esas circunstancias todo se ve complicado o difícil, pero es
la propia cabeza la que es complicada.
El mantenerse
conciente es un ejercicio personal, y no es un asunto de 10 minutos de
meditación cada día, sino que implica el estado interior al interactuar
con los demás, hacerlo todo con gusto, no porque sea una obligación.
Hay que tener
coraje, si tenemos un día o muchos días más, hay que usarlos, porque si
esperamos a ser felices con miedo no vamos a poder hacerlo. Se tiene que
ser valiente, enfrentar las situaciones y atraer felicidad, optimismo.
Estamos vivos y
podría disfrutarlo siendo conciente del alma. Las personas piensan en
superar el miedo pero están muy apegados a todo lo que implica el cuerpo.
No se puede superar el miedo sino se entiende y siente el alma eterna:
“soy luz y vengo de un mundo que es de luz y de paz”.